Liberación

“LIMPIA” ESPIRITUAL

“Entonces rociaré agua limpia sobre ustedes y quedarán limpios…
les daré un corazón nuevo y pondré un espíritu nuevo dentro de ustedes”. — Ezequiel 36:25–26

La acción de influencias oscuras sobre el ser humano suele manifestarse como perturbaciones interiores que afectan tanto a la mente como al cuerpo. Estas alteraciones pueden expresarse en angustia persistente, debilitamiento de la vitalidad, pensamientos obsesivos o desajustes emocionales sin causa aparente. Aunque la imaginación del brujo, alimentada por quimeras y prácticas desordenadas, carezca de un conocimiento claro de los procesos que desencadena, la sugestión y la condensación de energías psíquicas son suficientes para alterar el equilibrio vital de quienes permanecen en estado de vulnerabilidad.
Frente a estas condiciones, la liberación de una persona no depende de ritos complejos ni de fórmulas supersticiosas, sino de una obra consciente de fortalecimiento interior. El desembrujamiento consiste en restituir la claridad mental, el dominio de sí mismo y la energía espiritual necesarios para resistir toda sugestión hostil. Al recuperar la firmeza de su voluntad, el individuo neutraliza de raíz la acción de cualquier influencia extraña, pues ninguna sombra puede arraigar en una conciencia que ha encendido su propia luz.
Este proceso implica, además, la purificación del pensamiento, el cultivo de sentimientos elevados y la disciplina constante de los hábitos cotidianos. Cuando la mente se orienta hacia lo noble y lo verdadero, la atmósfera interior se convierte en una defensa sólida y estable. La confianza en la vida, la fe en la fuerza interior y la práctica consciente de la autodisciplina se revelan así como los medios más eficaces para restituir la armonía del alma, afirmando que el desembrujamiento no es un acto externo, sino la confirmación de la libertad interior frente a cualquier poder ilusorio.